Cambia tu forma de pensar de “No me gusta” a “Necesito trabajar en”

Por Emily Larlham
Traducción: Virginia Millares – www.damelapatita.com

 “No existen los malos perros, solo perros que necesitan más guía y más adiestramiento”

Recientemente me preguntaron: “Si no usas correcciones, ¿qué haces cuando tu perro hace algo que no te gusta? Y me quedé sorprendida porque no se me ocurría ni una sola cosa en ese momento que mis perros hagan que “no me guste”. Entonces me dí cuenta de que no etiqueto ninguno de los comportamientos de mis perros como cosas que “no me gustan” sino como cosas “en las que necesito trabajar”. Así que esta es una lista de las cosas en las que “necesito trabajar”: Tug tira de la correa cuando está sobreexcitado o estresado; mis dos perros pequeños saltan sobre la mesa baja del salón a veces; Kiko ladra cuando se asusta; a Trisch le molesta encontrarse con perros nuevos que se acerquen a saludar y les ladra si le olisquean la cara; y cuando Splash era una cachorra, era tremendamente reactiva a personas y perros, incluso ahora, de vez en cuando, sufre alguna recaída y reacciona si ve a alguien con algún sombrero extraño o con una forma de caminar peculiar o ante un tocón de un árbol en el bosque.

 

Observo el comportamiento canino objetivamente. Cuando lo haces así, te das cuenta de que el perro ha sido literalmente “configurado” para actuar de la manera en que lo hace teniendo en cuenta la información que ha recibido del entorno, de su guía, así como de su genética y el comportamiento canino natural. Los perros solo se pueden comportar como perros. En vez de ser injustos y castigarlos por pensar y actuar como perros, podemos cambiar su comportamiento entrenándolos.

 

Los comportamientos que te “gustan” sólo necesitan ser reforzados, mientras que ante los comportamientos “indeseados” simplemente debemos actuar evitando que lo sean (reforzados). Previniendo que los comportamientos tengan un historial de reforzamiento puedes provocar que se “extingan”. Puedes manejar el entorno de tu perro para prevenir que ocurra el comportamiento no deseado. También puedes entrenar un comportamiento alternativo para reemplazar el indeseado, reforzar la ausencia del mismo, o interrumpirlo antes de que sea reforzado utilizando una llamada entrenada positivamente, un “deja” o un sonido que le llame la atención. Piensa en términos de reforzar los COMPORTAMIENTOS que te gustaría que se repitan, en vez de reforzar a tu PERRO.

 

Puedes pensar que no hay demasiado problema en decirle “¡No!” o “¡Eh, eh!” a tu perro para parar un comportamiento. El problema que tiene la supresión de éstos es que creas un vacío. Los únicos comportamientos con los que tu perro puede reemplazar el que no te gusta es con más “comportamientos de perros” y seguramente tampoco te gustarán. El otro punto a tener en cuenta es que si el comportamiento es un efecto secundario de un problema subyacente como pueda ser el estrés o la sobreexcitación, castigar el síntoma será tanto injusto como causante de más problemas de comportamiento más adelante. Sin embargo, si apuntas a la raíz del problema y lo solucionas utilizando una modificación de conducta, el comportamiento indeseado – que es el efecto secundario – desaparecerá por sí mismo.

 

Para solucionar el miedo a los extraños de Splash y la desconfianza de Trisch hacia los perros desconocidos, utilizamos contracondicionamiento – esto es, asociar cosas extremadamente agradables para ellos con los perros y la gente. Con Tug, trabajo reforzando su calma durante los paseos para evitar el efecto secundario de que tire de la correa cuando se altera. Cuando mis dos perros pequeños saltan sobre la mesa del salón…. Bueno, siendo sincera, no me preocupa demasiado, dado que nunca dejamos comida sobre esa mesa. Me podría autodenominar una adiestradora descuidada en relación con ese comportamiento, pero me he asegurado de que no lo hagan con otras mesas donde sí importaría o de que no roben comida de otras mesas. En cualquier caso, sí que me preocupé de entrenar a los perros más grandes para que no lo hicieran.

 

Las dos razones principales por las que no utilizo intimidación física ni psicológica son las siguientes:

  1. La regresión es una parte natural del aprendizaje. Pensad en el aprendizaje de un nuevo idioma: necesitamos tiempo para adquirir nuevas habilidades, y a veces sufrimos una regresión y olvidamos lo que significa alguna palabra. Imaginaos que os gritasen u os castigasen por olvidar lo que significa la palabra “svart” (negro) en una clase de sueco. No podríais evitar el castigo si no tenéis una memoria que pueda retener el 100% de lo aprendido.
  2. Independientemente de que te guste o no, cada vez que suprimes un comportamiento utilizando la intimidación física o psíquica, el condicionamiento clásico está presente, y estás asociando tu presencia con algo malo que a tu perro no le gusta. Si te asocias a ti mismo con castigo, te resultará más difícil competir con otros estímulos más agradables del entorno. Por ejemplo, cuando tu perro esté jugando suelto con otro perro. Los perros dejarán de considerarte la mejor opción, y quizás encuentren mucho más agradable estar en compañía de otros perros o cazar animales en el bosque que estar contigo.

No te crees unas expectativas demasiado altas con él. Trátalo como lo que es, un perro, una compañía y un amigo y no te decepcionarás con su comportamiento. Además, puedes evitar los problemas antes de que ocurran siendo proactivo y anticipándote a ellos.

(Puedes encontrar aquí el original http://dogmantics.com/2013/01/14/change-your-way-of-thinking-from-i-dont-like-to-i-need-to-work-on/)

 

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